
80,51
millones de metros cúbicos
El año pasado fueron 80.512.065 metros cúbicos de agua residual los que depuraron las instalaciones de la Comunidad Foral. El año anterior habían sido 82.593.756 metros cúbicos; y en 2023 fueron 79.411.955 metros cúbicos, por lo que ha habido un descenso respecto a 2024 que nos acerca a la cifra de hace dos años, aunque la tendencia es sostenida y los volúmenes permanecen muy estables en los últimos años, sin previsiones de cambios significativos.
Para aterrizar los números en la realidad, podemos ilustrar que el volumen medio de una piscina olímpica son 3.375 metros cúbicos, por lo que podríamos hablar de 23.855 piscinas olímpicas depuradas antes de ser devueltas de nuevo al río, durante 2025.
¿Todo este volumen corresponde a la actividad de las depuradoras de NILSA? Existen dos mancomunidades que gestionan las instalaciones de su ámbito: Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, que da servicio a 379.924 habitantes en la planta de Arazuri, la mayor instalación de depuración de Navarra. Y por otra parte, Mancomunidad de Montejurra, cuyas instalaciones cubren una población que supera las 42.351 personas en el ámbito de Tierra Estella. Finalmente, NILSA atiende las necesidades de las aguas sucias correspondientes a 228.721 habitantes.
La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona trató el año pasado 35.862.710 metros cúbicos (del total de los 80,51 millones que hemos anunciado al inicio), y Montejurra se encargó de 5.100.875 metros cúbicos. Estos volúmenes no corresponden solo a habitantes censados, sino también a carga industrial o asimilada, que se convierte a través de un cálculo matemático en habitantes equivalentes: es decir, a cuántos habitantes de censo equivaldría el agua sucia de esas empresas. Y con ese cálculo, las cifras casi se duplican: Pamplona habría tratado 530.029 habitantes equivalentes; Montejurra unos 81.800; y NILSA, algo más de un millón (es la que abarca las empresas con mayor carga contaminante, de ahí el dato alto).
Pero depurar agua residual no es solo tener en cuenta el volumen del agua, sino la energía necesaria para que el proceso de limpiarla pueda llevarse a cabo en las instalaciones, que son electro-intensivas, es decir, de gran consumo energético.
La Comarca de Pamplona requirió un consumo de 14.025.626 Kw/h durante 2025; Montejurra precisó 2.758.266 Kw/h; y NILSA gastó 10.903.202 Kw/h; con una suma total de 27.687.094 Kw/h, con el coste que implica. Porque el mayor gasto en depuración se lo lleva la partida de la energía eléctrica, en un mercado muy volátil, sometido continuamente a los vaivenes geopolíticos y climáticos.
Es por este motivo que desde la Administración no solo trabajamos por depurar el agua residual, sino por implicarnos en todas sus derivadas, como el consumo de electricidad: para reducirlo y descarbonizarlo.
